Por segunda mañana consecutiva los alumnos de 5º de Primaria de ‘Nuestra Señora de la Sierra’ no entran en sus aulas

Por segunda mañana consecutiva los alumnos/as de 5º de Primaria del CEIP ‘Nuestra Señora de la Sierra’ no entran a sus correspondientes aulas, debido al nuevo reagrupamiento impuesto por el centro. Medida que como pudimos conocer en la jornada de ayer, fue originada por unos problemas de convivencia y de presuntos casos de acoso de los que nunca se informó a los padres, a lo que se une la acusación de racismo en las redes sociales.

Ante esta situación, nuevamente los padres de los escolares afectados, han permanecido en el patio del colegio, personándose allí ante este hecho, tanto la Policía Nacional como Local, que ha sido avisada por el director del centro educativo. 

Los padres lejos de marcharse han comenzado a dialogar con los agentes allí presentes explicándoles la situación y exigiendo una solución al problema, que pasa por mantener una reunión con la delegada provincial de Educación, a la cual le han remitido un escrito más una serie de firmas que han recogido (VER AQUÍ) y retomar las clases de manera cautelar como estuvieran dispuestas en el pasado curso hasta que la delegada ofrezca una alternativa al problema en cuestión. Además los padres han mostrado también su intención de sumarse a las terapias de Educación Emocional, a las que durante el pasado curso fueron sometidos los escolares.

Asimismo ha tomado cartas en el asunto una mediadora que se ha ofrecido desinteresadamente al conocer el problema, y que a lo largo de la mañana de hoy está hablando tanto con el director como con los padres.

Igualmente el presidente del AMPA y tambien padre afectado, Juan Miguel González, ha querido leer a los medios de comunicación allí presentes el siguiente comunicado:

Estamos asistiendo atónitos a un cúmulo de comentarios, desmentidos, informaciones y desinformaciones, que si no girarán en torno a un tema de tan suma gravedad como el acoso infantil y el racismo, lo único que producirían seria hilaridad y bochorno.

Ya desde finales del curso anterior existía el rumor de que el inicio del presente iba a traer cambios en la composición de las clases de nuestros hijos. Estamos hablando del mes de mayo, hace ya más de cuatro meses. 120 días en los que no hemos tenido comunicación oficial de que existiera ningún tipo de problema, si bien, muchos sospechábamos que justo antes del inicio del nuevo curso se nos iba a «informar» de una serie de decisiones tomadas de antemano, exponiéndolas como si fueran «lentejas», de manera que nos cogieran con el pie cambiado y si tiempo para reaccionar.

No entendemos como en la reunión del dos de septiembre se nos acaba facilitando información errónea e incompleta, cuando se había contado con tiempo más que suficiente como para prepararla.

No entendemos que en la misma no estuvieran presentes los tutores de las clases de cuarto y la orientadora, de manera que se pudieran haber aclarado muchas de las dudas que los padres planteamos y a las que no se nos respondió con claridad.

No entendemos que en la reunión se nos dijera en más de una ocasión que la solución venia impuesta desde la delegación, cuando la inspectora nos confirma posteriormente que la decisión la toma el centro y ella solo la ratifica.

No entendemos como no se informó a la delegación en su momento de que el problema había saltado a las redes sociales, acusando a alumnos, profesores, padres y centro educativo de «racismo».

No entendemos cómo se habla de un «problema de acoso», un «supuesto problema de acoso», un «problema de conducta», o ningún problema, dependiendo de con quién y en qué circunstancias se hable.

No entendemos cómo se puede aplicar un “Programa de Educación Emocional” a nuestros hijos, sin que se nos haya informado en ningún momento, como tutores legales que somos.

No entendemos como después de reiterarnos que no se había podido confirmar que se hubiera producido acoso, la madre de una de las alumnas presuntamente acosadas, nos comunica que «lleva nueve meses con sus respectivos días…diciéndole de la dirección que su hija es acosada».

No entendemos cómo se pretenden aplicar una solución que no convence a nadie.

En definitiva no entendemos nada de lo que está aconteciendo.

Lo único que entendemos es que nuestros hijos no van a convertirse en el medio de dar carpetazo a un expediente del que no creemos formar parte, del que hemos estado en la más absoluta ignorancia y del que ni tan si quiera parecen estar claras las causas.

Esperamos que Vds. si sean capaces de entendernos.

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